Los espermatozoides son las células sexuales o gametos masculinos que buscarán fecundar al óvulo para que se de origen a un cigoto, que posteriormente se convertirá en embrión y en feto.
La producción espermática requiere una temperatura de dos grados por debajo de la temperatura corporal. El escroto tiene un termostato incorporado, que mantiene los espermatozoides a la temperatura correcta mientras se almacenan.
Si se enfría demasiado en el exterior, el escroto acercará los testículos al cuerpo para que se calienten, probablemente pase al saltar a una piscina de agua fría, por ejemplo.
Por eso los testículos cuelgan lejos del cuerpo, para que el esperma pueda desarrollarse a la temperatura necesaria.
Los espermatozoides constituyen sólo alrededor del 5% de lo que el hombre eyacula cada vez que lo hace. En un varón adulto sano toma alrededor de 72 días para producir un espermatozoide maduro, además puede producir entre 40 y 207 millones de espermatozoides al día.
La exposición a contaminantes ambientales (pesticidas, fertilizantes, disolventes entre otros), el consumo de tóxicos o incluso el estrés, pueden tener un efecto negativo en la calidad espermática.